La experiencia Edmodo en secundaria. I Parte

Contextualización:

Desde septiembre estoy dando clases en un bachillerato a dos grupos de adolescentes a quienes veo sólo una vez por semana y durante 90 minutos cada vez. Para reducir los efectos negativos de tan breve y poco frecuente encuentro, y para garantizar que conectáramos más rápidamente, decidí que lo mejor era utilizar una vía extra de contacto.

Después de analizar un par de opciones, me decidí por Edmodo. Hasta el momento, tengo tres semanas trabajando con la página y, la verdad, no he obtenido los resultados que esperaba. No culpo a Edmodo, si no a otros problemas que, antes de introducir cualquier novedad, deben ser resueltos. Por un lado, la poca frecuencia con la que nos encontramos hace que me vean como una desconocida. Por otro, parece que mi manera de enseñar no es algo a lo que estén acostumbrados, de manera que no saben cómo actuar y, al parecer, terminan inclinándose por lo que mejor saben hacer: esperar una calificación, que se de por sentado que son como son y que nadie los puede cambiar, que se traduzca todo lo que se dice en una lengua extranjera, que el profe lo haga todo (incluso dar la señal de cuándo se pueden sentar al empezar la clase). Es obvio que, si no logro romper antes estas barreras, no habrá herramienta que funcione. Pero la herramienta es, al mismo tiempo, una forma de ayudarme a romperlas más rápidamente.

Introducción de la herramienta

Considerando que no podía usar parte de esos 90 minutos para explicar cómo funcionaba, preferí preparar un manual de instrucciones para que se registraran.Se podría argumentar que la explicación podía haberse hecho parte de la clase de lengua para que, así, aprendieran sobre estas cosas que usan a diario (facebook, por ejemplo) en español. Pues, la creatividad no me dio para tanto. Así que me fui por lo práctico: preparé el manual en inglés, pedí ayuda para traducirlo al estonio, con un e-mail también en esa lengua y se los envié.

Para no sacarlos a la fuerza ni de golpe de sus hábitos (hacer las cosas sólo si son evaluadas y tal y como las diga el profe), puse una fecha límite y, dentro del grupo que abrí en Edmodo, creé dos badges para premiar la puntualidad y completación del perfil. De hecho, explorando Edmodo, la creación de insignias fue una de las cosas que más me gustó: me pareció una forma divertida y útil de dar feedback a los estudiantes y de motivarlos.

Sobre las insignias: Existen insignias predeterminadas pero también puedes crear las tuyas. Las puedes asignar y revocar en cualquier momento. Pongo un ejemplo: al crear su perfil, les pedía utilizar nombre propio y foto, además de completar la sección de preferencias de aprendizaje. A partir de esta tarea simple que tiene el objetivo de que entremos todos en materia (uso de Edmodo en clase) se me ocurrió una insignia simple pero útil para esta y cualquier futura asignación: la de “puntualidad”. La descripción que le puse fue “Preciso como un reloj suizo. No todos lo aprecian pero ser puntual trae muchos beneficios”. Y utilicé la imagen de abajo, inspirada en una lectura que decía que el Dalí joven era organizado y puntual.

La insignia se la merecía, obviamente, quién completara la tarea a tiempo. Resulta que, aunque había fecha límite, me tomó unas dos semanas y media para que todos se registraran y tuve que sacarle con cuchara a algunos que no entendían cómo funcionaba la cosa. Esa es la sorpresa que se encuentra uno al hacer estas cambios con determinados perfiles. Crees que será un tiro al piso. Después de todo ellos usan facebook a diario y la interfaz y manejo de ambas herramientas es muy similar. Pues no, no es un tiro al piso. No hay que dar nada por sentado.

Después de esas dos semanas y media tuve que dedicar 10  minutos de una clase a explicar, con Edmodo en pantalla, todo de nuevo: como en las instrucciones. Al final, quedó claro. Afirmé que por allí nos comunicaríamos para enviar y recibir asignaciones, hacer preguntas, comentarios, peticiones, actividades; publicar notas, etc.

Conclusiones preliminares

Hasta ahora, el proceso ha sido lento. Me ahorro el tiempo de explicar el trabajo para casa y lo publico por allí, pero es casi exclusivamente para lo que ha funcionado: publicar asignaciones. Un aspecto positivo es que, como prometo publicar la tarea a los dos días de nuestro encuentro, aprovecho para personalizarlas más de lo que me lo permite si lo decido de antemano. Lo personalizo en base a cómo haya ido la clase, especialmente si se sale mucho del plan original y descubro que han tenido problemas en H y no en A, por ejemplo. O que veo que hay una cosa que los motiva mucho y la puedo aprovechar. Pero esto bien pudiese hacerse por otra vía.

Después de la tercera asignación he comenzado a recibir comentarios, a veces en inglés, a veces en español. Es decir, está creándose, aunque muy lentanmente, una interacción natural. Esto, supongo que lo ha motivado el hecho de que yo les hago comentarios sobre sus asignaciones intentando ser natural, relajada.

No obstante, pienso que merece la pena que le invierta más de lo normal a la preparación de ese encuentro semanal que al aumentar el número de contactos semanales. Y eso sí que me está dando mejores resultados. Lo comentaré en otra entrada.

Finalmente, creo que tomará tiempo para ver resultados verdaderamente significativos ya que, además de que sólo nos vemos una vez por semana, este encuentro es los viernes, y muchas veces se ve cancelado por eventos en la escuela. Ahora temo que la pausa de invierno provoque un retroceso en el mínimo avance. Pero seguiré intentándolo.