El Español como Lengua Extranjera en Estonia

Este artículo fue escrito en octubre de 2011 para la Asociación venezolana para la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ASOVELE). El artículo fue publicado en el  Boletín año 2 No.3 de dicha asociación, en febrero de 2012.

El Español como Lengua Extranjera en Estonia

Aunque desde el inicio intenté ir directo al grano, me ha sido difícil sintetizar más de lo hecho la información que más abajo les presento. Ante todo he querido acercarlos de la manera más clara posible a la situación del estudio del español como lengua extranjera en Estonia, país en el que resido desde hace poco más de tres años.

El artículo se divide en 3 secciones, a saber: una pequeña introducción sobre Estonia y el contexto lingüístico de este país, el estudio de lenguas extranjeras y su situación en el currículo escolar y finalmente, la experiencia de algunos de mis estudiantes y la que yo misma he tenido durante este período en el ámbito de la enseñanza del español.

Estonia y su contexto lingüístico

Estonia está ubicado a orillas del Már Báltico, en el Golfo de Finlandia. Es uno de los antiguos países de la Unión Soviética y desde el año 2004 es parte de la Unión Europea. Su población es aproximadamente 1.340.000 habitantes y de estos, casi un tercio reside en la capital, Tallin.

A pesar de ser un país tan pequeño, las estadísticas indican que en Estonia se hablan unas 109 lenguas maternas, de las cuales la única oficial es el estonio, que representa a un 67% de la población. Este idioma pertenece a la rama de las lenguas ugrofinesas, a la que también pertenecen el húngaro y el finlandés.

No sorprende que, de las más de cien lenguas extranjeras que se hablan en Estonia, la más hablada sea el ruso. Esto se debe a motivos históricos ya que, durante los años en que Estonia perteneció a la Unión Soviética, personas de origen ruso fueron traídas al país para trabajar y se quedaron en este, manteniendo, a lo largo de los años, su herencia cultural y el uso de su lengua materna en todos los ámbitos. Este hecho se ha visto favorecido por la continua existencia de escuelas que nacieron en aquella misma época en las que la principal lengua de enseñanza sigue siendo el ruso.

De esta manera, el ruso, con un número de hablantes que oscila entre el 25% y 29% de población, tiene tal presencia en el país que gran cantidad de la información puede recibirse en esta lengua, tanto a través de los medios de comunicación como desde instituciones gubernamentales, centros de comercio, y demás, sin necesidad de hablar la lengua oficial: el estonio.

Entre el resto de las lenguas extranjeras que se habla en el país destacan los idiomas cuyos países de origen tienen cercanía geográfica con Estonia. Estos son: el letón, el lituano, el bielorruso, el finlandés, entre otros.

El estudio de lenguas extranjeras

Según el currículo nacional para la Educación Básica y el Bachillerato, los estudiantes tienen la obligación de cursar dos lenguas extranjeras. Las lenguas se clasifican en tipo A: primera lengua extranjera; tipo B: segunda lengua extranjera y tipo C: tercera lengua extranjera. Cada escuela puede elegir, para los tipos A y B, entre el inglés, el francés, el alemán y el ruso.

En el caso del español, esta viene a ser una lengua tipo C, que algunas escuelas comienzan a incluir ya en sus currículos. No obstante, hace ya muchos años el español viene ganando popularidad en Estonia: ya en el año 2006 se contabilizaban 6 universidades en las que se estudiaba español. Cabe resaltar la Universidad de Tartu, en la que se puede estudiar Filología Hispánica. Además, existen academias dedicadas exclusivamente a la enseñanza del español, sin mencionar que en las que se enseña varias lenguas, el español es siempre una opción.

Junto con el crecimiento de la popularidad de la lengua, se ha desarrollado también un fuerte interés por las culturas hispánicas, en general. El público que aprende español es muy diverso y tiene diferentes motivos para estudiar la lengua:

  • Estudiantes de bachillerato y de la universidad que reparten su tiempo libre entre aprender la lengua y tomar clases de baile. Aprovechan los veranos para hacer cursos dentro de Estonia o en los países de habla hispana e incluso comenzar sus estudios universitarios allí -principalmente España, por la cercanía geográfica.
  • Jóvenes que aprovechan de incluir a los países latinoamericanos entre sus destinos preferidos para practicar turismo de aventura, entre los más populares.
  • Profesionales que buscan mejorar su currículo para entrar en empresas internacionales con perfil español o latinoamericano.
  • Personas jubiladas que se preparan para retirarse en el sur.

La experiencia de algunos de mis estudiantes

Irene trabaja en un banco. Estudió español en una de mis clases intensivas en este verando de 2011. Su primer contacto con el idioma, sin embargo, fue hace uso 8 años cuando estuvo de vacaciones en México. Esta es la razón por la que estudia español: para hacer sus viajes más independientes ya que, según su experiencia, es difícil comunicarse en otra lengua que no sea el esta en casi cualquier país de habla hispana.

El caso de Moonika es similar: decidió estudiar español sabiendo que iría de vacaciones a Venezuela en noviembre 2011. Recuerda que, en ocasiones anteriores, cuando estuvo en Cuba y en España, comunicarse con los habitantes de allí fue casi imposible por no saber español.

Arina es estudiante del último año de bachillerato. Estudió español por 3 años conmigo, antes de los cuales ya había estudiado otros tres. Su primer contacto con español fue por miedo de la televisión. Arina seguía la historia de una novela Argentina (Muñeca Brava). Dice:“me enamoré de esta lengua y decidí que tenía que aprenderla”. Arina también tuvo la oportunidad de viajar a México por vacaciones y afirma que también se vio en la necesidad de utilizar el español para moverse con facilidad. Hasta ahora, ha trabajado durante los veranos como guía turística en Tallin y espera que el español juegue un papel importante en su futuro universitario y profesional.

Aleksandra, estudiante de Filología Hispánica en Barcelona, comenzó a estudiar español con la simple idea de que debía agregar una lengua más a su joven currículo, cuando apenas tenía 12 años. Estar estudiando en Barcelona es el resultado del interés que desarrolló por la lengua y las culturas de habla hispana al comenzar sus estudios. En sus propias palabras: “el español juega un papel clave en mi futuro”. Aleksandra afirma con mucho entusiasmo que: “No me canso de darles gracias a mis profesores, que han criado en mi corazón este amor y este interés hacia el español y la cultura hispánica, que seguramente va a ayudarme mucho”.

Mi experiencia como profesora de ELE en Estonia

Durante los primeros dos años trabajé en una academia de lenguas que se centraba, principalmente, en la enseñanza del inglés. Había en esta, dos profesoras dedicadas a la enseñanza del alemán una de las cuales también estaba a cargo de la enseñanza del francés y yo, que me dedicaba al español. Aunque por un lado esto me dio mucha independencia a la hora de desarrollar el currículo de la escuela y diseñar las clases a mi medida y a la de los estudiantes, el ser la única persona a cargo de seis grupos y de todo el trabajo que conllevaban hizo de esos dos años una tarea dura. En paralelo yo cursaba la maestría en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera que dictaba FUNIBER en línea. Esto me ayudaba a aplicar mucha de la teoría que aprendía en mis clases, cuando todavía estaba muy fresca. Desarrollé un estilo que, al parecer, revolucionaba mucho el modo al que estaban acostumbrados a trabajar mis colegas y al modo al que los estudiantes estaban y siguen estando acostumbrados a aprender: un modelo tradicional que todavía tenía muchas huellas de la época de la Unión Soviética, en la que el profesor era el centro de la clase y único poseedor del conocimiento.

Aprovechando el nacimiento de una academia que se dedicaría sólo a la enseñanza del español como LE, decidí cambiar de lugar de trabajo y desde verano de 2010 sigo desempeñándome como profesora de ELE, pero ahora en Hispaania Maja que significa, literalmente “Casa de España”. En esta escuela el objetivo de todos es más o menos el mismo: que los estudiantes aprendan divirtiéndose en el camino, mientras intentamos romper con los esquemas tradicionales. Para ello, uno de los aspectos más controvertidos es que no usemos la lengua materna del estudiante en clase: enseñamos español a través del español. Esto, a la vez que representa un reto para estudiantes y profesores, también hace las clases atractivas y dinámicas. Además, disminuye las ya marcadas diferencias que hay entre la comunidad estonia y rusohablante, ya que los grupos se componen de ambos tipos de miembros promoviendo así la integración. Esto es algo que poco se ve en otros lugares donde se den clases de lengua extranjera, en los que todavía es costumbre crear grupos a partir de una de las dos lenguas maternas: estonio o ruso, las cuales se usan como base para la enseñanza, al menos en los niveles más básicos.

Este año tengo, además, la oportunidad de dar clases, a través de la misma academia, en un colegio privado en las afueras de la ciudad. Con esta nueva experiencia aprenderé más del contexto escolar estonio y espero poder aportar algo a este como profesora de lenguas.

Bibliografía:
http://www.hm.ee/index.php?1511099
http://www.estonica.org/en/Society/The_Estonian_Language/Other__languages_in_Estonia/
http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_06-07/pdf/paises_72.pdf

 

 

Del verbo funcionar, en boca de profes ELE y otras historias

Esta entrada ha sido escrita a cuatro manos por María Lasprilla y Guillermo Gómez. Hoy se publica simultáneamente en nuestros blogs.

Lo que funciona con unos, puede que no funcione con otros

El verbo funcionar, uno de los preferidos en el discurso de los profesores de ELE, significa, según el DRAE:

1. intr. Dicho de una persona, de una máquina, etc.: Ejecutar las funciones que le son propias.
2. intr. Ir, marchar o resultar bien. El negocio funciona como esperaba.

@cometa23 y @marialasprilla, tal y como nos conocen en el maravilloso mundo de Twitter, venimos a desentrañar el significado que hay detrás de esta palabra cuando los profes la usamos.
@cometa23: María, ¿tú sueles usar esta frase: “Esta actividad siempre me funcionaen clase”?
@marialasprilla: ¡Uf! Claro, esa, o su equivalente “me resulta”, aunque lo de siempre, no estoy segura 🙂

@cometa23: Siempre me ha parecido curiosa la expresión, aunque yo también la use. Lo más curioso es que no sabría definirla.

@marialasprilla: parece difícil, ¿no? Pero así, tan corta, parece que esconde toda una maraña de pasos que damos los profes hasta que llegamos a esa conclusión. Veamos, por ejemplo, ¿antes o después de qué la sueles usar tú?

@cometa23: No sé, yo diría que la suelo usar cuando hablo con otros profes sobre actividades o materiales del curso. Siempre hay algún compañero (o yo mismo) que pregunta: ¿qué tal este material? o ¿qué tal te ha ido con esta actividad? Y la respuesta, casi siempre, es: “Este libro funciona con…” o “esta actividad siempre me funciona los primeros días”. ¿Y tú cómo la usas?

@marialasprilla: Creo que más o menos igual, incluso “hablando” conmigo misma sobre cómo termina siendo una clase: “Esto no funcionó. La próxima vez lo intento así, o asá”. ¿Te imaginas qué hay detrás de ella? ¿No te da la impresión -como a mí- de que es una maraña de etapas por la que pasamos antes de que la usemos?

Una buena clase no es lo mismo para todos

@cometa23: Intuyo que está muy relacionada con varios factores: nuestra forma de ser, nuestra experiencia como alumnos, nuestra experiencia como profesores… Pero, sobre todo, me parece que influye lo que entendemos por “una buena clase”. Claro que ahí entra de nuevo esa maraña de etapas a la que aludías.

@marialasprilla: Entonces, ¿una buena clase no es lo mismo para todos? ¿O sí?

@cometa23 Jeje… ¡buena pregunta! Yo creo que no. Por ejemplo, ¿qué es una buena clase para ti?

@marialasprilla: Otro ¡uf! para esta pregunta. A ver…una buena clase es: una en la que ellos disfrutan y yo también, en la que cumplimos los objetivos que nos marcamos, una clase en la que ellos se involucran, aportan datos de su realidad, hacen las actividades “suyas”, una cuyo contenido lo ves aparecer de forma espontánea en clases futuras, con una sonrisa imprimida en los labios de los estudiantes y una en los tuyos y, cuando aparece, lo hace con valor agregado…Más o menos, eso, ¿no?

@cometa23: Disfrutar… creo que eso es muy importante en una clase. Más que nada porque influye positivamente en la motivación de los alumnos. Además, creo que una buena clase tiene que tener un uso integrado de las destrezas, un uso de la lengua lo más real posible, un acercamiento de los alumnos a la cultura objeto (siempre huyendo de estereotipos facilones) y, sobre todo, como tú bien dices, que los alumnos hagan “suyas” las actividades.

@marialasprilla: Sí, 100% de acuerdo con la integración de las destrezas. Pongamos un ejemplo de algo que funciona: mis estudiantes (estonios/rusos), como muchos otros, encuentran absurda la existencia de los pretéritos en español, porque ellos, en su lengua, tienen uno y solo uno (eso dicen :)). Con eso, el objetivo de un período es que ellos lleguen a comprender y a manejarse con esos tiempos, sin que sufran. Así, algo que a mí me funciona, al explicar estos temas, son las metáforas. A veces tomo algunas prestadas (el árbol, el huevo frito) y otras veces me las invento (helados con y sin sirup, obras de teatro con y sin escenario). Generalmente esto les hace reír y les deja una idea muy gráfica de las diferencias que hay. ¿Y por qué cambio las metáforas? Porque lo que funciona con unos no funciona con otros. Y porque yo misma voy modificando mis propias hipótesis a medida que las pongo a prueba con los alumnos. Es como una permanente investigación y puesta en práctica…¿Me cuentas tú alguna experiencia propia?

"En mi caso, me funciona dibujar".

@cometa23: En mi caso, me funciona dibujar. No te creas que soy buen dibujante, más bien bastante malo, pero asociar un concepto a una imagen (aunque sea la más simple del mundo) me ayuda a que la retengan y, poco a poco, la vayan interiorizando y comprendiendo. Por ejemplo, algunos usos del pretérito imperfecto: siempre que tengo que explicarles el uso del imperfecto para las acciones en desarrollo frente a otras acciones puntuales con las que se usa el indefinido (ej. Mientras comía, se apagó la luz), asocio la explicación al dibujo de una línea recta (imperfecto) cortada en algún punto por una flecha (indefinido). Por el contrario, siempre que les explico el uso del imperfecto para dos acciones simultáneas (ej. Mientras comía, ella veía la tele.), dibujo dos rayas paralelas. Lo visual es muy poderoso y funciona con la mayoría de alumnos. Bueno, pero centrándonos en alguna actividad concreta: ¿qué actividad dirías que te funciona siempre o casi siempre?

@marialasprilla: La actuación 🙂 Siempre que puedo, actúo un concepto que confunden con otro, como el que explicaste con los pretéritos, o con la combinación de pronombres complemento. Por ejemplo: “se la acercó” frente a “se le acercó”. Es, como te pasa a ti con los dibujos, una forma de que lo visualicen. Por ejemplo, con la primera tomo una pelota, la tiro y luego voy por ella y regreso al mismo punto y la pongo cerca de mí. O, si cae cerca, solo estiro las manos y la traigo hasta mí. Y en la segunda, me acerco a una estudiante (o a la pelota). También dibujar lo que ellos me narran, para que vean qué quisieron decir y qué dijeron en realidad. Se ríen mucho y lo entienden perfectamente (: Creo que con lo que hemos intercambiado podemos hacer un resumen, ¿qué dices?

"La actuación. Siempre que puedo, actúo..."

@cometa23: Pues puestos a resumir, hemos llegado a la conclusión de que el término funcionar es sumamente subjetivo. Además, está influido por la experiencia previa del profesor, sus creencias sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje y su relación con los estudiantes, entre otras cosas. Por otro lado, cambia con el tiempo o con los contextos, es decir, lo que funciona con un grupo no tiene por qué funcionar con otro. Y para finalizar, funcionan las actividades o dinámicas que implican al estudiante, aquellas que puede hacer suyas y, sobre todo, aquellas que lo motivan. En nuestro caso concreto, nos funciona la actuación, las metáforas y dibujar. ¿Quieres añadir algo a estas conclusiones?
@marialasprilla: colorín colorado, qué bien te ha quedado.

…¡Uy! Perdón. Solo para estar seguros, resalto de lo dicho: dinámicas y que involucren al estudiante, son actividades con las que me atrevo a usar siempre delante de nuestra palabra protagonista: funcionan.

 

Las imágenes de este artículo son cortesía de:
evmaiden  imagen del aula.
morganacake imagen del helado de coco.
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Winnie27 imagen del mimo y la rosa.