Analista de Negocios. ¿Que qué?

Entre los muchos cambios que se están sucediendo en mi vida, algunos son la causa de los cambios mismos que se están dando en la empresa en la que trabajo. Para darles una idea, cuando comencé, entre Tallin y Londres, éramos un grupo de unas 30 personas y ahora vamos por ochenta.

Este crecimiento es el resultado de los objetivos que persigue la empresa que han obligado a ampliar el personal en las áreas que ya existían, pero también a contratar nuevos perfiles para ejercer roles que antes no había. Entre estos el mío: el de analista.

Con el objetivo de llegar gloriosos al punto B desde el punto A, se decidió que era necesario tener un rol en la empresa dedicado a “traducir” lo que los ejecutivos buscan para que los desarrolladores y demás trabajadores lo implementen eficazmente. Ese es el rol de nosotros los analistas.

¿Analista de qué? Precisamente a esa pregunta busco responder. A medida que me apaño para cumplir con mis responsabilidades, voy documentándome para hacerlo bien hecho. Para ello me paso horas de horas leyendo sobre el tema e identificando habilidades a adquirir y herramientas a manejar que me faciliten el asunto.

Las habilidades del analista son antiguas, más no la profesión. <Esta imagen es cortesía de cliff1066tm /Flickr.com>

Me consigo con que la profesión es, formalmente, algo bastante reciente. Las habilidades en sí han existido siempre, e incluso me parece que identifico algunas en mi anterior profesión como profesora de español. No obstante, el reconocimiento de la posición en sí es algo que apenas ha ido tomando forma. Curiosamente, parece que sin querer queriendo siempre termino involucrándome en perfiles profesionales que no están 100% definidos en el mercado mundial. Lo bueno es que esto me pone ante un panorama desafiante y motivante.

Ahora, a la pregunta que busco responder: ¿Qué es un Analista?

Primero, se me complica definirlo en español, porque no he escuchado nunca a nadie decir “Analista de Negocios”, que es mi título en inglés (Business Analyst), aunque sí me consigo bastante con Analista de Sistemas (Systems Analyst). Me complico porque no deberían ser lo mismo, pero a veces coinciden. De hecho, existe un híbrido que es el Analista de Sistemas y Negocios (Business Systems Analyst).

La cuestión con los Analistas es que sus habilidades se hallan entre profesionales cuyo título no es necesariamente “Analista de Negocios”, sino entre diferentes profesionales, según la ocasión. Algunos ejemplos: gerente de productos, ingeniero de sistemas, ingeniero de requerimientos, arquitecto de sistemas, desarrollador, etc. El rol dedicado exclusivamente al análisis es algo que depende de las necesidades de cada empresa o, incluso, del reconocimiento de la necesidad del rol.

La primera definición oficial, que aparece en la BABOK (Guía para el Cuerpo de Conocimientos del Análisis de Negocios o  BABOK Guide, por sus siglas en inglés), señala que el análisis de negocios es:

un set de tareas y técnicas empleadas como enlace entre las diferentes partes interesadas para entender la estructura, políticas y operaciones de una organización y que busca proponer soluciones que permitan alcanzar las metas de la organización.

Es lo que señalan todos los profesionales a los que, hasta ahora, me he referido: se acepta más como un set de tareas y técnicas más que como una profesión. Pocos tienen la suerte (aparentemente es positivo) de tener el título de analista.

Ya lo tengo claro. Yo soy analista de negocios. <Esta imagen es cortesía de jscreationzs /FreeDigitalPhotos.net>

Y yo, ¿soy analista de sistemas, analista de negocios o las dos cosas?

Nadie lo sabe. Mucho menos yo, aunque estoy más cerca de saberlo que no. Sin embargo, suponiendo que el nombre encaja con la descripción (que no siempre es el caso), diferenciarlos es fácil:

El analista de sistemas se encarga de identificar problemas y espacio para mejoras en los sistemas de la empresa, en el software. Tiene la habilidad de leer e interpretar código. En algunas ocasiones es también capaz de programar y se entiende tranquilamente con los desarrolladores. Personalmente veo la posición como un punto al que llega un ingeniero de software en algún momento de su carrera. Similar al arquitecto.

El analista de negocios, por otro lado, tiene acceso a todas las áreas del negocio e identifica problemas y espacio para mejoras en estas y su relación con los sistemas (o no), traduce lenguaje técnico a los ejecutivos y viceversa, aunque no llega a tener el mismo nivel de conocimiento técnico que el analista de sistemas. Programar, por ejemplo, no es una habilidad de alguien con este perfil. El analista de negocios también se encarga de documentar procesos y modelos de negocios actuales o por ser en una organización.

Volviendo a la pregunta de qué soy yo, me parece que mi título y responsabilidades encajan perfectamente y soy una analista de negocios en formación, puesto que no tengo conocimientos profundos del área de software y estoy aprendiendo a entenderme con los desarrolladores (no basta con tener uno en casa, los hay de todo tipo) y también hago malabares para entenderme con los ejecutivos. Pero al menos el camino que empiezo a recorrer y las responsabilidades que tengo tienen toda la pinta de ser los de analista de negocios.

Así que por hoy, resuelta una cuestión.

 

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