Maratón de Tallin, nueva posición y otras historias

Al inicio de este año contaba cómo se habían sucedido muchos cambios inesperados en el trabajo que me obligaron a detenerme para redefinir mis objetivos porque estaba algo desorientada.

Casi al final de aquella entrada de este blog hablaba de cómo visualizaba mi 2013, y lo ponía en pasado, así como ya logrado. Esto fue lo que puse:

  • Corrí mi primer medio maratón en (fecha) en (tiempo) en (ciudad).
  • Tengo experiencia en análisis de sistemas para el sector financiero, tengo conocimientos básicos de ULM en (nombre de herramienta). Durante 2013 colaboré en (equis proyecto) que tuvo un impacto en (área de negocio).
  • Tengo nivel B1 de estonio y aprobé el examen oficial.
  • Hace (x meses) logramos nuestros primeros X clientes y ahora estamos enfocados en (meta del negocio).

Ahora, aunque el 2013 aún no termina, parece que las cosas van bien, pues el domingo pasado…¡corrí mi primer medio maratón! Hacía mucho tiempo que no experimentaba con tanta intensidad una meta y creo que esta vino cargada de dolor y alegría combinados. Dolor no de correr sino del corazón, pero ese es otro tema que no estoy preparada para tocar. Miren mi cara a 100 metros de la meta cuyo cruce celebré llorando:

Maratón de Tallin 2013 – esa soy yo en los últimos 100 metros del 21 K.

Como analista, la cosa se ha tornado un poco diferente. Mientras ejercía mi posición a principios de año, se inició un reclutamiento interno en la empresa en el que la posición se ofrecía formalmente. Yo apliqué y para mi sorpresa quedé seleccionada para ser Product Owner que no es más que una posición gerencial junior en la que estoy a cargo de un equipo de seis personas compuesto de desarrolladores, testers y analistas, y en la que aún tengo la oportunidad de desarrollar mis habilidades de analista a un nivel más general, pero en la que, por supuesto, tengo más responsabilidades. Lo más difícil de todo es la gerencia de personal. Hay que dibujar la línea entre ser jefe, líder y coach; y tener que lidiar con psicología humana nunca es sencillo. Ni con la propia ni con la de los demás.

De mis habilidades específicas, puedo decir con comodidad que me siento capacitada para facilitar talleres para definir requisitos: en el momento en el que alguien solicita algo, le invitas a un taller en compañía de un par de miembros del equipo (desarrollador y tester o analista, por ejemplo) y te dedicas una hora a hacer preguntas (las preguntas adecuadas, nada de qué tal o cómo pasaste el fin de semana) y a dejar que el show comience: surgen problemas, necesidades, soluciones, ideas, más preguntas. La cantidad de cosas que se aprende es fascinante. Y lo de salir de allí con una clara definición de requisitos es todo un arte.

Ahora, habilidades más concisas, como conocimientos más profundos de UML, descripción de procesos es algo que le he tenido que dejar a cargo a los analistas, pues de reunión en reunión es poca la oportunidad que existe de entrar en detalles.

En cuanto al estonio, aún no he presentado la prueba oficial. Confieso que tengo algo de miedo. Pero sigo estudiando (un poco perezosa en verano) con regularidad y la mejor parte es que ya sostengo varias conversaciones casuales. Seguí el consejo de mi esposo y me puse a usar el curso online gratuito que preparó un grupo de gente maravillosa con apoyo del gobierno: Keeleklikk. Pero aún está en desarrollo así que tengo que ser paciente o buscarme otras formas de aprender. Confieso, además, que es difícil encontrar maneras entretenidas.

Y, por último, lo del emprendedurismo decidí dejárselo a otros. Aún me pica una mosquita de independencia. De esa en la que trabajas con tu horario en el oficio de tus sueños, etc. Pero como yo no tengo claro qué es eso, antes de aventurarme a fallar, prefiero explorar cosas a ver qué me gusta. Este otoño me propongo a participar en más eventos a ver qué descubro. Aunque también he agregado a la agenda eventos del área de trabajo en la que estoy. Para este mes:  un par de charlas en el HUB de Garage48, luego Agile Saturday y finalmente CODESS, Engineering Forum for Women.

De momento, en uno de los eventos, esto fue lo mejor que aprendí:

El secreto de un buen equipo de trabajo

 

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