Crónica de una clase de cultura en el aula de ELE

A continuación comparto con ustedes un material de clase para presentar elementos de la cultura venezolana con un grupo de nivel B2.1. Antes, les narro cómo se fueron enlazando los hechos, hasta convertirse en material para una clase, porque así, por un lado, organizo mis ideas y pulo mi método de trabajo y, por otro lado, comparto algo que tal vez alguno quiera usar en clase con sus estudiantes.

Gente 3 - nueva edición. Foto: Amazon.co.uk

Estábamos trabajando con el libro Gente 3, de la editorial difusión, destinado al nivel B2. Particularmente, estábamos en el tema 4 que se titula “Gente y aventura”. Entre los varios objetivos de la unidad se encontraban el de hablar de paisajes, refiriéndose a accidentes geográficos específicos y el de hablar de situaciones hipotéticas utilizando, para ello, el imperfecto de subjuntivo y el condicional.

En la primera parte de la unidad aproveché de compartir fotos de las regiones más bonitas y peculiares de Venezuela para reforzar el vocabulario: Los Llanos, que son una especie de sabana tropical compartida con Colombia; el parque nacional Canaima que reúne parte de las rocas más antiguas de la tierra, inspiración de la película animada de Pixar “Up” y hogar de la caída de agua más alta del mundo: el Salto Ángel; el archipiélago de Los Roques, en el Mar Caribe; entre otros.

Foto de Los Roques, archipiélago de Venezuela. Autora: Arianna Arteaga.

Por otro lado, entrábamos ya en diciembre y a mí se me despertaba, como cada año, un desaforado espíritu navideño. Escuchando aguinaldos (villancicos) y gaita zuliana (música navideña venezolana) me crucé con un aguinaldo típico de Venezuela que reza “si la Virgen fuera andina y San José de Los Llanos, el niño Jesús sería un niño venezolano”. Pensé que sería perfecta para la ocasión. Al analizar la letra entera del villancico, me di cuenta de que había una inmensa carga de contenido cultural relacionado con la vida llanera que, si no aclaraba, iba a dejar a los estudiantes “verdes”.

Así nació mi clase. La presentación de apoyo que usé es la que muestro más abajo. Está cargada de apoyo audiovisual. Lo que expliqué en ella fue, más o menos, lo siguiente:

La presentación, divida en tres partes, la inicio hablando de Los Llanos: cómo es la flora y la fauna de esa zona, la importancia de la ganadería y agricultura, y las prácticas socioculturales como las cabalgatas llaneras y los toros coleados. Seguidamente, enlazo con el joropo, música de la zona, el vestuario y el baile. Hay muestras de todo (fotos o videos) en la presentación. La muestra más auténtica es un video que grabó mi esposo en agosto de este año (2011) en el que íbamos en un vuelo Madrid-Caracas y, por casualidad, viajábamos con un coro del país, que regresaba de algún evento. El orfeón decidió, espontáneamente, cantar el joropo más conocido por e hincado en el corazón de los venezolanos: Alma Llanera. En esta tercera parte enlazo con la navidad, que es la festividad más importante y desenfrenada (irónicamente) de Venezuela. Allí hablo de los “Pesebres” (Nacimientos o Belenes) y cierro con el villancico que me topé en el camino. El que estaba cargado de toda la cultura llanera que inspiró la presentación.

Este tipo de actividades siempre me resultan muy agradables porque al hacerlas yo emano una pasión similar a la del amor entre Pedro y Tita (“Como agua para chocolate”) y mis estudiantes se terminan contagiando, haciéndome preguntas en el camino y satisfaciendo, a la vez que multiplicando, su curiosidad cultural.

Nota: los estudiantes tienen entre los 20 y 50 años de edad.

Comentarios sobre el número 50 de “L de Lengua”

Hago mis comentarios en el orden de ideas que aparecieron en esta edición (que pueden escuchar aquí):

Las recomendaciones de libros ya están añadidas a mi lista de “libros que quiero leer”. Además, creo que me ha caído como anillo al dedo la que se ha hecho del libro “Everything Bad Is Good for You” de Steve Johnson (traducido al español así) porque, recientemente, hemos tenido en la escuela una reacción negativa de un par de estudiantes cuando se les propuso leer biografías de personajes hispanohablantes del mundo del deporte y la música pop. Les parecía más interesante leer sobre personas “más importantes, más cultas”. Comento sobre eso aquí.

He terminado contenta porque saldrá, en “no más de dos años” la Gramática Avanzada del Estudiante de ELE y que es la continuación de la Gramática Básica de la que, por cierto, también hay una nueva edición. Elemental libro en la biblioteca del profesor y del estudiante. ¡Atentos!

A la entrevista a Lourdes Miquel le he sacado mucho provecho:

Me ha llamado muchísimo la atención el énfasis que se ha hecho en el vacío que hay en la formación del profesorado. Creo que es cierto. En mi experiencia personal, el máster que hice me ayudó a aclarar, de forma superficial, las diferentes áreas que abarca la enseñanza de español como lengua extranjera, pero no salí realmente preparada para ser profesora. Claro, lo mismo opino sobre casi cualquier área. No hay mejor formación que la misma experiencia. Aunque también es cierto que se puede hacer algo mucho mejor a nivel académico. Por otro lado creo que, aunque haya un vacío en la formación, también hay mucha mediocridad, no sabemos aprovechar esa experiencia. Nuestro trabajo requiere que estemos permanentemente cuestionándonos, (auto)criticándonos y redefiniendo nuestra manera de hacer las cosas; ampliando, actualizando y revisando nuestros conocimientos y no sé realmente cuántos profesores lo hacen, pero dudo que sea la mayoría.

También me ha llamado la atención y me ha gustado que Miquel se detuviera en eso de que “la GBE es un libro de consulta para el profesorado”. Terrible, esto es terrible. Este es un libro de consulta para los estudiantes. Sin embargo, esto no es más que uno de los síntomas de que sí hay un vacío en la formación. Es decir, que un profesor recurra a material que está destinado a los estudiantes indica que no estamos preparados (me incluyo) ni para lo básico. Reconozco que yo misma llegué a usarla como material de consulta. No obstante, llegué a un punto en el que ya no me era suficiente y, como debe ser, vivo rodeada de materiales más complejos, elaborados para el profesorado, que me ayuden a darle respuesta a la dudas que se me presentan permanentemente en el aula. De allí que debamos trabajar en nuestros conocimientos y cuestionar nuestros conceptos de forma permanente. No está mal que sirva de consulta para un inicio, o para elaborar materiales o, simplemente, porque también tenemos que conocer, obviamente, el material del estudiante, para poder guiarlos en su uso, pero de aquí a que se use para preparar la clase…¡qué peligro! Muy importante lo que ha dicho Miquel: “el alumno tiene todos los datos” y se plantea un trabajo cooperativo. Además, aceptémoslo, nosotros no lo sabemos todo, es imposible, ¿para qué se lo ocultamos? ¡Resolvámoslo juntos! Y otras buenas palabras que cito: “la GBE exige que el profesor esté muy bien formado, que sea muy riguroso, que haya reflexionado mucho”. Pero no sólo la gramática: cualquier material que el profesor lleve a la clase. El material no habla por si sólo, necesita del profesor y si lo hiciera, mejor le repartimos copias a todos y que se vayan a casa a leer.

Hubo otro orden de ideas que se me quedó grabado de esta entrevista: “la gramática es la única manera que uno tiene de poder acceder a la comunicación” y que la división errada que se hace de gramática y comunicación “es un efecto secundario de una interpretación banal que se hace del enfoque comunicativo”.

En general, me ha gustado mucho esta edición que me ha puesto a pensar y se las recomiendo, igual que la mayoría de las que han sacado en L de Lengua. Muy buen trabajo el del dúo dinámico: Francisco Herrera y Victoria Castrillejo.