Libro (1): El poder de los hábitos

En el marco de esta nueva sección de mi blog en la que iré compartiendo reflexiones, experiencias y objetivos en mi nueva trayectoria profesional, aprovecho de incluir comentarios a libros que vaya leyendo con la intención de ir enriqueciéndome personal y profesionalmente.

El primer elegido es “The Power of Habbit” o “El poder de los hábitos” de Charles Duhigg. Es un libro sobre la ciencia y la sicología de los hábitos. Dividido en tres partes: la primera se encarga de describir los hábitos desde el punto de vista del individuo, que el autor describe a partir de descubrimientos científicos, utilizando casos de estudio y detallando qué partes del cerebro están o no ligadas a estos. En la segunda hace un análisis de los hábitos desde el punto de vista organizacional: los hábitos como componentes de estas y como herramientas para alcanzar el éxito o fracasar. En la última parte se enfoca en los hábitos de las sociedades y cómo estos son catalizadores de eventos de gran magnitud. Esta parte es la que menos me gustó, pero en general el libro me parece una gran lectura. A pesar de que cita estudios aquí y ejemplos allá, no cansa como lo hacen muchos libros que recurren a la investigación. Se deja colar tranquilamente.

Mi objetivo, al leerlo, era precisamente aprender un poco más de los hábitos para ayudarme a cambiar aquellos que no me gustan de mí misma y reafirmar los que me favorecen. El libro te lo deja muy claro. Al final, incluso, incluye una guía práctica sobre cómo hacerlo. El video promocional da una idea de qué se trata:

Al leer el libro, fui resumiendo las lecciones aprendidas en cada capítulo que fui guardando a medida que leía, muy convenientemente, en mi cuenta de GoodReads. Aquí se las dejo:

Primera lección: los hábitos se componen de una señal, seguida por una rutina y terminan con una recompensa (cue, routine, reward). Los hábitos quedan grabados en los ganglios basales y no dependen de la memoria. Aunque no se pueden borrar, pueden ser opacados por unos nuevos, útil cuando queremos deshacernos de malos hábitos y reemplazarlos por buenos.

Lecciones 2 y 3: el hábito se fija cuando tu cerebro ansía la recompensa. Recibes una señal y cumples con una rutina en la que ya ansías la recompensa. Con la recompensa cierras el ciclo. Para cambiar el hábito, la señal y la recompensa deben ser las mismas, solo debe cambiar la rutina. Sin embargo, no basta con sustituir una rutina por otra, sino que hay que creer en el cambio. Lo de creer se facilita cuando lo ves en otros que ya lo han logrado.

Lección 4: hay hábitos clave que, cuando se modifican, pueden generar un efecto en cadena y alterar otros de nuestros hábitos sin que lo hayamos previsto. Esto puede ser muy positivo si somos capaces de identificar los hábitos “clave”. Un ejemplo es: una persona decide comenzar a hacer ejercicios. Al poco tiempo comienza a comer mejor, dormir mejor, ser más productiva, etc. El único cambio deliberado fue el del ejercicio, lo demás se da por añadidura. El efecto no es necesariamente el mismo en todas las personas y los hábitos clave cambian para cada quién, pero saberlo es un comienzo.

Lección 5: cambiar un hábito requiere mucha disciplina y fuerza de voluntad. Para algunas personas requerirá más esfuerzo que para otras, pero la fuerza de voluntad, al igual que un músculo, se puede ejercitar para hacerla más fuerte, hasta convertirla en un hábito en sí misma.

Lección 6: las organizaciones también se rigen por hábitos, aunque sus miembros no estén plénamente conscientes de ello. Los hábitos en las organizaciones ayudan a mantener un cierto orden. Sin embargo, si el set de hábitos es inadecuado, se puede desbordar en una crisis que provoque errores no deseados e incluso fatales para la organización.

Lección 7: a veces una crisis es el único camino que puede llevar a que una empresa adopte hábitos favorables a su misión. Muchas de las empresas que han logrado alcanzar cierto nivel de éxito lo han podido hacer porque una catastrófica crisis los llevó a rediseñarse, desechando viejos y malos hábitos, y adoptando otros nuevos y beneficiosos.

Lección 8: nuestros hábitos pueden ser estudiados, por medio de la observación y con ayuda de las matemáticas y la estadística, hasta el punto de ayudar a predecir nuestros próximos pasos o la etapa de vida en que nos encontramos. Es de esto de lo que se han servido cadenas de tiendas para llegar al consumidor antes de que este mismo admita qué o cuándo necesitará comprar.

Finalmente, el resumen de la pequeña guía para cambiar un habíto. Va más o menos así:

Paso 1: identificar la rutina. En vista de que el hábito no se puede cambiar por completo, sino solo la rutina, es necesario identificar sus partes. Qué lo dispara, cuál es la rutina seguida de la señal que lo dispara y cuál es la recompensa esperada. La rutina es lo que deseamos cambiar.

Paso 2: experimentar con recompensas. Podríamos tener hipótesis de por qué recurrimos a esa rutina. Para ver si estamos o no en lo correcto hay que experimentar con recompensas identificables en el contexto de la rutina. Tomar nota de lo que sentimos al ponerlas a prueba será útil en los siguientes pasos.

Paso 3: separa la señal (cue) del ciclo del hábito. En vista de que estamos rodeados de tanta información, hay que aislar la que no importa para poder dejar claro cuál es la verdadera señal o elemento que dispara la rutina. Para ello podemos hacernos preguntas tipo: dónde estamos, con quién, qué sentimos, qué hora es, qué hacemos antes de que se dispare el deseo de recurrir a la rutina.

Paso 4: tener un plan. Cuando ya se han identificado la rutina y la señal que lo dispara, además del por qué de la recompensa, hay que tener un plan a la mano. Estar preparado para el momento en el que se dispara para sustituir la rutina. La planificación tiene que ser conscientes y hay que estar alerta, puesto que habrá que ponerla en práctica varias veces antes de que se convierta en un nuevo hábito sustito del que deseemos cambiar.

Una acotación importante que hace el autor es que no será tan simple dependiendo del hábito y de la persona, pero yo estoy de acuerdo con él en que es una receta fácil de entender y bastará con ponerla en práctica para saber la dificultad ante la que nos encontramos.

Los próximos candidatos son:

Delivering Happiness, de Tony Hsieh.
Thinking, fast and slow, de Daniel Kahneman.
Y estoy en búsqueda de algún buen libro sobre Gestión de Proyectos. Si alguien me recomienda alguno, estaré muy agradecida 🙂